Por qué creemos estar mejor preparados de lo que realmente estamos

Recordemos qué nos pasaba en la escuela cuando nos estudiábamos un párrafo de historia a base de leerlo muchas veces. Una vez lo habías leído 8 veces ya creías que te lo sabías, pero en realidad cuando querías reproducir esa información para usarla, no la podías encontrar en tu cerebro. Simplemente parece que se había ido. Sin embargo, al leerlo una vez más empiezas a recordar todo, y mientras más lo lees más recuerdas todo. Esto es un ejemplo de cómo la familiarización de la información nos hace creer que nos sabemos algo porque lo tenemos fresco, pero realmente no es así. Algo así ocurre en la práctica pianística.

Cuando estudiamos piano

Cuando estamos en casita, relajados y  tranquilos o en un aula de estudio, tenemos toda la confianza funcionando al 100%, todo suena de maravilla. Pero cuando salimos al escenario e intentamos reproducir de lo que somos capaces, la versión de esa pieza musical que se escuchaba en tu piano simplemente no suena igual y nos decepcionamos.

La manera en que estudiamos

La forma en que estudiamos la mayoría viene a ser algo así:

Tocamos algo. No nos gusta y lo volvemos a tocar hasta que el resultado nos satisface. Entonces seguimos.

No es que esta sea una manera errónea de estudiar piano pero nos crea la falsa sensación de que los pasajes están mejor preparados y seguros de lo que realmente están.

tocar piano

Cuando decidimos que ya está aprendido

¿Cuándo sabemos si algo está realmente aprendido y asimilado?

Basamos nuestra concepción de tener algo aprendido en función de lo fácil que nos resulta reproducirlo.

Entonces la forma en que estudiamos nos conduce a pensar erróneamente que realmente hemos aprendido un pasaje muy bien, pero lo que realmente está pasando es que lo has repetido muchas veces y la última versión es obviamente mucho mejor que la primera. Te resulta mucho más fácil de reproducir ahora después de haberlo hecho varias veces.

Cuando llegamos el día siguiente y lo tocamos por primera vez, ¡zas! ¿Por qué si ayer me salía y hoy no doy pie con bola? Esta es la eterna frustración del pianista.

¿Qué hacer contra esto? Aquí tienes tres consejos

  • Intenta reproducir sin preparación previa. Levántate una mañana y antes incluso de desayunar intenta tocar lo que crees que te sabes sin preparación.
  • Cuando estudies, hazlo de manera en que seas plenamente consciente de lo que estás haciendo para saber luego que lo tienes que hacer en frío.
  • Tocar la pieza desde diferentes puntos que no sea desde el principio al fin. Esto te ayudará a interiorizar mucho más todos los aspectos de ella.

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